Un año para la historia
Bad Bunny, el fenómeno musical puertorriqueño que ha redefinido la música urbana en español, vivió un hito sin precedentes en 2026. En una semana, pasó de ganar el Grammy al Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos el primer álbum en español en lograrlo a encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Dos momentos gigantescos en el calendario de la cultura popular que marcan un antes y un después para los artistas latinos en la escena global.
Un Grammy que rompió barreras
La victoria en los Grammy Awards fue histórica. Bad Bunny superó no solo a artistas angloamericanos consagrados, sino también al prejuicio secular de que un álbum en español no podía competir en la categoría más prestigiosa de la ceremonia. Su proyecto Debí Tirar Más Fotos, aclamado por crítica y público, fue reconocido por su innovación sonora, su mezcla de reguetón, trap y ritmos caribeños, y por sus letras que oscilan entre la introspección y la celebración. Más allá de la música, fue un símbolo potente de representación para millones de hispanohablantes.
El medio tiempo: un espectáculo que contó una historia
El show de medio tiempo del Super Bowl, tradicionalmente dominado por artistas anglo, fue reinterpretado desde una óptica latina. Bad Bunny no solo presentó éxitos como Moscow Mule, Me Porto Bonito o Yo Perreo Sola, sino que lo hizo con un montaje visual y narrativo cuidadosamente diseñado.
Elementos icónicos de la cultura puertorriqueña y latinoamericana se fusionaron en el escenario: desde estructuras que evocaban la arquitectura popular de su isla hasta allegorías de calles latinas, mercados y plazas. El artista jugó con la estética y el simbolismo, y generó un ambiente que celebró tanto la diversidad como la unidad del mundo latino.
Colaboraciones que rompieron esquemas
A diferencia de muchos espectáculos anteriores del Super Bowl, Bad Bunny eligió invitados que reflejaban su trayectoria y su respeto por otras generaciones. La aparición de Ricky Martin fue un guiño a las raíces del pop latino global, y su dueto con Lady Gaga mostró cómo la música puede trascender idiomas y estilos. Estos momentos no fueron simples “apariciones sorpresa”; fueron piezas de un rompecabezas cuidadosamente armado para narrar una historia de evolución musical.
Reacciones divididas… y amplias
La actuación fue recibida con aplausos entusiastas en redes sociales y medios internacionales, celebrada por su energía, autenticidad y audacia. Muchos críticos destacaron que Bad Bunny transformó el medio tiempo en algo más que un concierto: fue una declaración cultural. Sin embargo, no faltaron voces críticas, especialmente en sectores conservadores que cuestionaron la presencia intensa del español y ciertos gestos artísticos del espectáculo.
Un impacto que va más allá del entretenimiento
Lo que hizo Bad Bunny en el Super Bowl no fue solo poner música en un gran escenario. Fue redistribuir espacios de visibilidad cultural. Su performance respaldada por el Grammy al Álbum del Año subraya cómo los artistas latinos están dejando de ser figuras marginales en los grandes eventos globales para convertirse en protagonistas de la narrativa principal.
Este doble logro Grammy y Super Bowl en tan poco tiempo no solo eleva la carrera de Bad Bunny a nuevas alturas, sino que también abre puertas para otros artistas en español. Más que un espectáculo, fue una señal clara: la cultura latina ha llegado para quedarse en el corazón de la cultura popular global.

