Una advertencia que revive viejos fantasmas
Desde su red social Truth Social, Donald Trump en plena campaña para regresar a la Casa Blanca declaró que “ningún buque sancionado que transporte petróleo venezolano podrá cruzar aguas bajo jurisdicción estadounidense”. Aunque no es la primera vez que el expresidente amenaza con medidas de este tipo, el tono y el contexto actual han encendido las alarmas en Caracas.
Esta decisión impactaría de forma directa las operaciones petroleras de Venezuela, que ya se encuentran muy limitadas por años de sanciones impuestas por Washington desde 2017. Aunque el gobierno de Joe Biden había flexibilizado parcialmente algunas restricciones, Trump ha prometido restaurar y endurecer el embargo si regresa al poder.
Caracas reacciona con fuerza: “Es un saqueo disfrazado”
El presidente Nicolás Maduro respondió de inmediato, calificando la amenaza como “un acto de piratería moderna”. En una rueda de prensa, el canciller Yván Gil anunció que Venezuela presentará una queja formal ante las Naciones Unidas por violación del derecho internacional marítimo y por lo que consideran una clara intención de sabotear la economía venezolana.
“Lo que busca Trump es asfixiar al pueblo venezolano y quedarse con nuestros recursos naturales. No lo permitiremos”, declaró Maduro, quien instó a los países del sur global a solidarizarse ante una nueva embestida imperialista. El gobierno venezolano también convocó reuniones con aliados como Irán, Rusia y China, actores claves en la actual geopolítica del petróleo.
Petróleo: el corazón vulnerable de Venezuela
Más allá de la confrontación diplomática, el temor crece entre los ciudadanos. Venezuela sigue siendo altamente dependiente del petróleo, que representa cerca del 95% de sus ingresos por exportación. Un nuevo bloqueo sobre los cargueros internacionales podría paralizar los pocos ingresos en divisas que sostienen la frágil economía local, afectando pagos de importaciones esenciales y profundizando la inflación.
Además, las empresas intermediarias muchas de ellas registradas en Asia y Medio Oriente podrían optar por romper contratos con PDVSA por miedo a sanciones secundarias de EE. UU., complicando aún más el ya restringido acceso del país a mercados internacionales.
¿Un nuevo capítulo de tensión regional?
Analistas advierten que este tipo de medidas no solo tensan la relación entre Washington y Caracas, sino que también podrían repercutir en los equilibrios geopolíticos de América Latina. México, Colombia y Brasil han mostrado cautela ante la radicalización de las posturas estadounidenses, temiendo un efecto dominó en la región en plena recuperación postpandemia.
Aunque Trump no tiene poder ejecutivo actualmente, su influencia sobre el Partido Republicano y su posible regreso al poder genera incertidumbre real sobre el futuro de las relaciones hemisféricas. El petróleo vuelve a convertirse en un campo de batalla político, económico y simbólico.
Venezuela, atrapada entre su riqueza petrolera y su aislamiento diplomático, enfrenta una encrucijada crítica. Mientras Trump amenaza con cerrar el paso a sus cargueros, Caracas busca alianzas para resistir. ¿Estamos ante un nuevo embargo total? Todo indica que el petróleo, lejos de ser una bendición, sigue siendo la fuente de sus mayores tormentas.

